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Lawrence, que también quedaron fascinados por el coleccionismo; porque, como cree el autor, «todos somos en el fondo coleccionistas de moscas, aunque no lo sepamos».
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«Ninguna persona sensata se interesa por las moscas.» Y menos por los sírfidos, las moscas de las flores, aunque ellas son el irónico punto de partida que utiliza el autor de este libro –a medio camino entre las memorias, la historia natural y la reflexión filosófica– para observar el mundo con nuevos ojos. A partir de la biografía del gran entomólogo sueco René Malaise y de su propia vida, Sjöberg nos habla de la lentitud, de la poesía de la espera, del afán de coleccionar que compensa el caos de la existencia, del medio ambiente y de grandes personajes como Chatwin, Kundera o D.H. Lawrence, que también quedaron fascinados por el coleccionismo; porque, como cree el autor, «todos somos en el fondo coleccionistas de moscas, aunque no lo sepamos». Entrañable, contemplativa y llena de humor, El arte de coleccionar moscas es una cautivadora exploración de la historia natural y una sorprendente meditación sobre la felicidad: un prodigio literario sobre la inesperada belleza de las cosas pequeñas que se ha convertido en un éxito internacional.
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